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viernes, 29 de abril de 2011

Practicando Pranayama


El Prana es lo que brilla en tus ojos. Por medio de su fuerza el oído oye, los ojos ven, la piel siente, la lengua saborea, la nariz huele y el cerebro y el intelecto realizan sus funciones. El Prana se desgasta pensando, deseando, actuando, moviéndose, hablando, escribiendo

El Pranayama proporciona un buen ejercicio a los diversos órganos internos, evita muchas enfermedades, mejora la salud, favorece la digestión y vigoriza el sistema nervioso. Un practicante de Pranayama tiene un cuerpo ligero y libre de enfermedades, con una complexión bella, una voz dulce y melódica, y un olor corporal agradable. Tiene buen apetito, alegría, gran fortaleza, coraje, entusiasmo, un elevado nivel de salud, vigor y vitalidad y una buena concentración mental.
Mientras la respiración (prana) sea irregular, la mente permanecerá inestable, cuando la respiración se calme la mente permanecerá inmóvil y el yogui logrará estabilidad. Por consiguiente, se ha de controlar la respiración (con la práctica del pranayama). El Prana está relacionado con la mente, a través de ésta con la voluntad, a través de la voluntad, con el alma individual y a través de ésta, con el Alma Suprema.

El maestro Krishnamacharya decía:

Inhala, y Dios se acerca a tí.
Mantén la inhalación y Dios permanece contigo.
Exhala, y tú te aproximas a Dios.
Mantén la exhalación, y te entregas a Dios.


Ejercicio de Pranayama

El siguiente ejercicio fue escrito por Swami Sivananda. Siéntate en una postura meditativa que te sea cómoda, en tu habitación de meditar, o en su defecto en un espacio tranquilo. Cierra la fosa nasal derecha con el pulgar derecho. Inspira muy lentamente por la fosa nasal izquierda durante tres tiempos. Cierra entonces la fosa nasal izquierda con los dedos meñique y anular de la mano derecha. Retén la respiración durante doce tiempos, cómodamente. Luego, espira muy lentamente a través de la fosa nasal derecha durante seis tiempos, después de retirar el pulgar. Hasta aquí, ha transcurrido la mitad del proceso. Inspira entonces a través de la fosa nasal derecha contando tres. Retén la respiración, como antes, contando doce y espira muy lentamente por la fosa izquierda hasta seis tiempos. Estas seis fases constituyen una vuelta de anuloma viloma, la respiración alterna, uno de los ejercicios mas equilibradores de nuestro Prana. Mantén la relación 1:4: 2 empezando por tres tiempos para la inhalación, doce para la retención y seis para la exhalación. Empieza con seis vueltas por la mañana y seis por la tarde e incrementa el tiempo de la práctica gradualmente.

Observa cómo una actitud mental cercana a cualidades positivas, como la compasión, la misericordia, el amor, el perdón, la paz, la alegría, etc., hace que estos penetren en tu organismo junto con el aire. Y todas las cualidades negativas, como el odio, la queja constante, la ira, la avaricia, son expulsadas junto con el aire espirado. Repite el mantra Om o tu mantra personal mentalmente durante la inhalación, la retención y la exhalación, coordinando estas tres fases con tal precisión que no sientas sofoco o incomodidad en ninguna  de ellas. No debes prolongar innecesariamente el periodo de la exhalación. Si prolongas la duración de la retención, la siguiente exhalación será atropellada y romperás el ritmo natural. La experiencia y la práctica te darán seguridad.

Sarvavita.



miércoles, 27 de abril de 2011

Ejercicio: RELAJA CUERPO Y MENTE BAILANDO


Este es un sencillo ejercicio que recoge de alguna manera los principios del Tai Chi

Es muy fácil de hacer y se puede realizar a cualquier hora del día, preferentemente cuando estés muy estresado o no puedas deshacerte de determinado pensamiento.
La idea general será dejar que el cuerpo fluya y se mueva al son de la música.
Para ello necesitarás una o varias canciones de música clásica o música New Age, que no sean estridentes ni te alteren, sino que sean básicamente sedantes.
Te recomendamos las melodías con instrumentos de viento y cuerdas, sonidos de la naturaleza, voces relajantes, ...

El ejercicio consta de los siguientes pasos:
Realiza el ejercicio en una habitación a oscuras o semioscuras y enciende la música que has escogido al respecto, de manera que el volumen esté a tu gusto.
No tengas miedo de poner el volumen alto si ves que te lo "pide" el cuerpo.
Comienza el baile de pié, con los brazos a lo largo del cuerpo.
Durante unos instantes, sólo escucha la música, no te muevas. Respira profundamente tres veces, a ser posible como la parte final del ejercicio controlando la respiración. Después comienza a mover los pies al son de la música, como tu quieras.
Ten presente que debes moverlos como el cuerpo te "pida", así que no te limites ni tengas vergüenza de nada.
Mantén dicho movimiento durante unos minutos.
A continuación añádele al movimiento de los pies, el de las piernas.
Muévelas como quieras, lo importante es que te sientas totalmente libre, así que no te preocupes por hacer movimientos rítmicos o estéticos.
Haz lo que te salga de dentro al escuchar la música.
Muévete durante unos minutos.
Pasado un ratito añádele al movimiento las caderas, la cintura el abdomen y la parte de abajo de la espalda.
Baila relajado dejando que sea tu cuerpo el que lleve el ritmo y los movimientos.
Tu no tienes que pensar nada.
Disfruta así durante unos minutos.
Después añádele a las partes del cuerpo que ya estás moviendo, el tronco de tu cuerpo. No dudes en realizar los movimientos que surjan y tómate unos instantes para disfrutarlo.
A continuación, ya estás preparado para mover con las partes del cuerpo que ya estás moviendo, los brazos y las manos.
Se original, no te quedes en convencionalismos, escucha a tu guía interior y deja que te muestre cómo debe de ser el baile que estás haciendo.
Sigue todas las indicaciones que te de, sin vergüenza. Libera tu cuerpo y tu mente. Por fin ya estás en disposición también de introducir movimiento con tu cuello y cabeza en el baile.
Ahora ya todo tu cuerpo ha de moverse liberándose de cualquier limitación. Mantén el baile durante varios minutos.
¡Disfruta de tu cuerpo! Para finalizar, comienza a levantar brazos y manos lentamente hacia arriba; mientras vas balanceándote a un lado y al otro como si fueras un árbol a merced del viento.
Deja que el balanceo siga el ritmo que ha escogido tu cuerpo para la música que estás escuchando.
Y después de varios minutos, ve bajando de nuevo los brazos hasta poner la posición inicial del baile.
Así terminas como empezaste: escuchando sin moverte unos minutos de la música. Después ya puedes encender la luz.
Comprobarás que te encuentras mucho mejor y más relajado. Sin duda es un ejercicio muy eficaz que sólo requiere un poco de práctica. Cuanto más lo practiques mejor serán los resultados.

Disfruta el viaje,
Namaste